Exposición Colectiva

Habitantes

28/09/2010 Centro Cultural de la Ciudad / Manzana de la Rivera

El tema elegido para el concurso de ensayo fotográfico El Ojo Salvaje 2010, Habitantes, no es una mera anécdota en el contexto de la fotografía actual en el Paraguay. Al menos en la última década, frecuentemente afloró la discusión (en talleres, en debates informales) acerca de la insuficiente atención que la fotografía contemporánea ha prestado a los habitantes de este país. «No aparece la gente en las fotos», reclamaba hace unos años un joven poeta local.

Obviamente, encontramos excepciones. Hubo unos pocos fotógrafos que han trbajado el retrato de manera notable, y otros más que han realizado valiosos registros de la vida en comunidades marginales, rurales o indígenas. Pero no es menos cierto que la gente no ha sido precisamente la gran protagonista de lo mejor de nuestra memoria fotográfica reciente.

Los motivos de este déficit pueden ser varios –no me detendré a enumerar las posibilidades, que podrían ir desde las dificultades para identificarnos con el otro, hasta la lisa y llana indiferencia–, pero no deja de llamarme la atención el hecho de desperdiciar las oportunidades que ofrecen países como el nuestro, donde la gente todavía no mira con desconfianza a los fotógrafos y donde la legislación (todavía) otorga ciertas libertades a la práctica fotográfica, siempre y cuando las personas retratadas no sean ofendidas o agredidas en su intimidad. Y cuando digo desperdiciar, no me refiero tanto a desperdiciar la oportunidad de «hacer fotos», como de aprender a mirar con franqueza a los otros, a nos/otros.

No obstante, la cosa está cambiando. Como prueba de ello, el resultado de este concurso. Los ensayos fotográficos seleccionados para el festival –y la mayoría de los que participaron– han mostrado a los habitantes de este país con la dignidad que se merecen, sin caer por ello en las insoportables sensiblerías tan caras al fotoperiodismo más sensacionalista, incluso cuando los temas tratados hayan sido socialmente sensibles (exilio, pobreza, religiosidad popular, etc.)

Para El Ojo Salvaje, este concurso representó un doble desafío: por una parte, el tema propuesto, y por la otra, el hecho de que la convocatoria haya sido exclusivamente para ensayos fotográficos, es decir, que muchos excelentes fotógrafos que no contaban con el desarrollo de un ensayo sobre el tema específico no pudieron presentarse. Sin embargo, la participación fue más que satisfactoria y los resultados, bueno, están ahí para ser juzgados por ustedes mismos, habitantes, durante este segundo Mes de la Fotografía en Paraguay

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Fredi Casco Septiembre 2010